Las dunas continuan su elegante conversación de arena su danza de susurros hablando en paraca acerca de su espejo el mar y de lo largo del cielo sus lenguas y lenguaje por encima de la carretera por debajo de los autos que van de ciudad a ciudad por entre nosotros de oreja a oreja colándose en nuestros peinados infestando con su aspero vaho los canales subterraneos que llevan nuestros efimeros líquidos.
De tanto esperar me he dormido y al despertar sobre mi casa un puente desde un lugar importante hacia otro lugar importante pasando sobre mí abriéndome un paréntesis sin cerrarlo.